jueves, 3 de julio de 2008

INVITACIÓN AL CILCLO DE CINE CÁSICO EN LA COMUNA DE LOS ANDES.



NUESTRO AMIGO ENCARGADO DEL PROGRAMA
Y DE LA BIBLIOTECA NOS HACE LLEGAR LA PROGRAMACIÓN
Espero que esté todo bien en tus queaheceres. Te adjunto el calendario del ciclo de cine en la biblioteca. Espero que puedas asistir a algunas de las peliculas. La dirección es Independencia 594, ex parque del cerro, en el auditorio de la biblioteca. Saludos.
Los 400 Golpes (François Truffaut)
Viernes 25 de Julio.
El séptimo sello (Ingmar Bergman)
Viernes 29 de Agosto
Nosferatu (F.W. Murnau)
Viernes 26 de Septiembre
Acorazado Potemkin (Serguéi Eisenstein)
Viernes 31 de Octubre
Especial Buñuel
Viernes 28 de noviembre
Un tranvía llamado Deseo (Elia Kazan)
Viernes 19 de Diciembre

domingo, 29 de junio de 2008

QUE LES PREOCUPA A LOS JÓVENES HOY.




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sábado, 21 de junio de 2008

PICANDO PIEDRAS POR LA VIDA. Un Bello Aprendizaje.


Debo suponer que innumerables veces se ha hablado sobre el sentido de la vida desarrollándose en diversos contextos, quizás con fines pedagógicos en la enseñanza media o en algún ramo humanista en la universidad o incluso cuando el tema sale al aire en algúna conversacíon profunda con nuestros amigos. Bien, como he manifestado este no es un tema inexplorado, sin embargo, como la gran mayoría de las cosas, se discute mucho, pero muy pocas veces se llega a alguna conclusión que deje contentos a todos los contertulios.
Se hacen muchas cosas diariamente, algunas más trascendentes que otras por cierto, pero muy pocas de ellas nos dejan algo al final del día cuando ya Morfeo esta próximo a adueñarse de nuestros sueños. Existen un sin fin de acciones que realizamos y parecieran que no fueran de todo nuestro agrado, lo hacemos con cierta molestia y solo deseamos que esto termine luego, muchas veces nos detenemos y pensamos...y para qué todo esto!!. Sin duda, hay muchas que pueden ser recompensadas con el dinero, pero el asunto va más allá al parecer. Es así como se viene a mi memoria la historia de dos obreros franceses que estaban trabajando en la construcción de la catedral de Chartres, y uno que se encontraba agobiado por su trabajo al ser consultado en que consistía su labor respondió de forma muy sencilla diciendo que el se dedicaba a picar piedras, de igual modo luego se le consulta a otro de sus compañeros que realizaba la misma actividad y ante la misma interrogante respondió: "Yo construyo la Catedral de Chartres".
Claramente se le estaba dando un sentido distinto a lo que se estaba haciendo.

UN LUGAR PARA EMPRENDEDORES





Aqui les invitamos a participar de esta experiencie educativa para Alumnos (as) Emprendedores, es una oportunidad muy provechosa para mirar y compartir tus experiencias Educativas de Emprendimiento.












Soy eGym.



Tengo vida al fin y me agrada.
Este mundo inmaterial y deslocalizado de la cultura avatárica, me dio la gran oportunidad de nacer y darme a conocer. No tengo edad, porque en mi mundo eso no importa, vivo donde tú me conectes, y me alimento del contacto digital diario.Soy eGym y tengo una natural simpatía por los emprendedores, esos emprendedores por naturaleza, los que lo han sido desde su niñez y ahora sueñan con esas ideas que día a día pulen y pulen. A ellos pretendo ayudarlos y guiarlos, para que materialicen sus proyectos, nos muestren sus emprendimientos y podamos conversar amenamente sobre su realidad emprendedora.En esta, mi casa virtual, daré cabida a todos quienes se sienten emprendedores y deseen compartir sus experiencias, éxitos, fracasos, reclamos y sugerencias. Este será el lugar donde hablaremos y mostraremos al emprendedor tal cual es, con sus emociones y problemas, con sus logros y caídas, la idea es mostrar que los emprendedores también son humanos y no son tan distintos al resto de las personas. Intentaré descubrir las motivaciones del emprendedor, qué historias de vida lo predispusieron al emprendimiento, adentrarse en el alma de este ser, el cual está llamado a materializar las aspiraciones de desarrollo personal y colectivo.Este soy yo, eGym, este espacio esta abierto para ti y tus sueños.

REVISA CADA TESTIMONIO EN VIDEO, Y SIN DUDA PODRAS ANIMARTE





jueves, 19 de junio de 2008

Material Para Trabajar En Escuela de Padres. Junio 2008


CARTA A MI PADRE.


Papá querido: Como hoy es el día del padre, te tengo un regalo-sorpresa, algo lindo que estoy seguro te gustará. Se trata de una carta en la que quiero decirte, en primer lugar, que te quiero de aquí hasta el cielo y que encuentro que eres el mejor papá del mundo. No te cambiaría por ningún otro, aunque ese papá tuviera muchos autos, mucho dinero y muchas motos. En segundo lugar ¿te gustaría saber qué cosas son las que me gustan de ti? Aquí va una pequeña lista de cualidades tuyas que admiro y que me hacen ser un niño feliz.Me gustan tus manos fuertes que me levantan cuando me caigo y me hacen cosquillas cuando estamos jugando; me gusta tu risa que resuena por toda la casa, tus habilidades para arreglar cualquier desperfecto de la casa, tu voz, cuando la escucho por las noches conversando con la mamá o cuando suena firme pero amorosa al corregir los errores que cometo a menudo. Raras veces me gritas y casi nunca me amenazas, ni me pegas cuando me porto mal.Me gusta que llegues temprano, porque cuando tú estás en casa, me siento seguro, se me acaba el miedo y me vuelvo valiente y confiado. Me gusta que te intereses por mí, por lo que pienso, por lo que digo y por lo que hago. Así me siento importante y valioso ante tus ojos y delante de la mamá. Además, cuando estás en casa, te puedo preguntar las cosas que no entiendo de las tareas. Me resulta mejor que buscarlas en un libro, en un mapa o en un diccionario. Claro que a veces tú me obligas a investigar por mi propia cuenta y siempre me estás diciendo que se aprende mejor de este modo.Me encanta que de vez en cuando me invites a salir solo contigo, cuando vamos al estadio a ver nuestro equipo de fútbol preferido y los dos nos paramos al mismo tiempo cuando el partido se pone interesante y quedamos roncos de tanto gritar los goles. Eres un papá amoroso que me enseñó también a andar en bicicleta, me ha enseñado los secretos para ser un buen delantero de nuestro deporte favorito y cómo elevar un volantín que llegue lejos, lejos.¿Te acuerdas el verano que salimos en carpa y nos pasamos una semana viviendo a orillas de un lago? ¡Cómo nos divertimos los dos recogiendo moras para llevárselas a la mamá que quería hacer mermelada y cuando pescamos un salmón como de 2 kilos, después de estar toda una mañana con los anzuelos lanzados en el agua! Nunca se me va a olvidar que esa mañana me contaste cómo habías aprendido a pescar con el abuelo y con un primo tuyo.Papá querido, quiero decirte que muchas noches, cuando rezo, yo le doy gracias a Dios por ti y cuando me acuerdo de lo contento que estoy de tenerte como mi papá le digo a Dios que te conserve conmigo hasta cuando yo sea grande. No te vayas jamás de mi lado, porque ahora que soy chico, te necesito cerca, muy cerca, como cuando me meto en tu cama y me lees las aventuras de Papelucho.Además de esta carta, te regalo un carretón de besos y abrazos.¡Feliz día papá!.

martes, 10 de junio de 2008

IDEAS CURRICULARES SOBRE CONVIVENCIA ESCOLAR 2008



EDUCAR PARA LA CONVIVENCIA ESCOLAR PACÍFICA:
PRINCIPIOS Y PAUTAS EN TORNO A POR QUÉ, PARA QUÉ Y CÓMO

© Anaida Pascual Morán, Ph.D.Anita Yudkin Suliveres, Ph.D.Cátedra UNESCO de Educación para la Paz

I. ¿Por qué educar para la convivencia escolar pacífica?
Toda reflexión, inevitablemente evoca imágenes que se nos quedan grabadas por siempre. Justo antes de iniciar esta reflexión en torno a por qué, para qué y cómo educar para una convivencia escolar pacífica, evoqué tres imágenes televisivas muy recientes. En la primera, vemos como en un homenaje a militares puertorriqueños que acaban de retornar de Iraq, le obsequian a sus niños un “kit de guerra”, como si fuera un divertido juego. En la segunda, un grupo de eufóricos jóvenes de secundaria ondean banderas partidistas, unos sobre un vehículo de campaña y otros - a punto de motín - frente a su escuela, ante la posibilidad de que se cambie el método de calificación.
El clima en estas imágenes - y que se vive a diario en muchas de nuestras escuelas - es un claro reflejo de la cultura de violencias y contraviolencias que prevalece en todo el país. Vemos a diario fenómenos sociales íntimamente relacionados: el trasiego de armas y drogas, la corrupción, la criminalidad, la marginación socio-económica, el deterioro en la salud mental, y sobre todo, un clima generalizado de polarización, intolerancia y hostilidad que se ha exacerbado a lo largo de estos comicios electorales.
A su vez, dicho clima refleja el hecho de que vivimos inmersos en la “crisis de la modernidad” y las manifestaciones que la definen: el consumismo desmedido; el culto al cuerpo y a la cultura de la imagen; el agotamiento de los megadiscursos ideológicos y de la política partidista; la convivencia en la diversidad como desafío; el individualismo exacerbado; el conformismo social; la mercantilización del conocimiento; el encumbramiento de las nuevas tecnologías como fuente de riqueza y poder; la mundialización de la cultura; el culto a una cultura de guerra y de muerte; y una creciente globalización de la violencia.
[i]
Ante el dilema sobre qué hacer frente a la violencia desenfrenada que impera y lacera nuestra fibra social, y siendo el mal uno de fondo, nuestra respuesta no puede ser represiva y punitiva, sino preventiva. Más aún, como nuestras escuelas no escapan a esta violenta realidad, si no que constituyen un microcosmo de dicha crisis, estamos ante una tarea formativa conjunta. Como bien afirma una cápsula radial del Sindicato Puertorriqueño de Trabajadores: “Convivir en paz es asunto de todos” - escuela, universidad, hogar, comunidad, gobierno y sociedad civil.
La tercera imagen televisiva que vino a mi memoria, nos brinda una opción real para esta tarea compartida. Se trata de un entusiasta grupo de adolescentes en las favelas en Río de Janeiro, participando como aprendices de cineastas, en un creativo proyecto llamado Gente que Brilla. Pocas veces presenciamos este tipo de imagen en Puerto Rico. Me refiero a estudiantes que sobreviven con éxito la cultura de drogas y violencia en que viven y conviven, gracias a iniciativas centradas en sus intereses y en su desarrollo óptimo. A mi juicio, sólo iniciativas de esta naturaleza podrían propiciar una mejor convivencia y frenar la “deserción escolar”, ya que no existe tal “deserción”. Se trata más bien de la pérdida de talentos de innumerables estudiantes que, aún en medio de la adversidad, serían capaces de “brillar” si le brindáramos un entorno apropiado.
Y como la paz empieza por casa, nuestro punto de partida obligado en términos de reflexionar acerca del por qué educar en la convivencia pacífica escolar es precisamente la cultura de la violencia que siempre ha estado entretejida en muchas de las políticas y prácticas educativas. No fue hasta los 90's, sin embargo, a raíz de la escalada mundial de violencia en las escuelas y de las políticas de vigilancia, "cero tolerancia" y "mano dura" que surgieron, que se inició el estudio de esta violencia institucionalizada. En lugar de responsabilizar exclusivamente a los jóvenes por la violencia, surgió desde entonces un rechazo a aquellas prácticas y políticas educativas que no cuestionan las raíces de la violencia, ni su ingerencia en términos de generar violencia desde las propias estructuras escolares y sociales.
El origen de esta "violencia sistémica en la educación" es claro. Proviene de las propias estructuras de poder y de personas en posiciones de autoridad institucional. Los criterios centrales que la definen son amplios pero precisos: ¿Gravan emocional, cultural, espiritual, económica o físicamente al estudiantado?¿Vulneran la dignidad de la comunidad educativa? ¿Afectan en alguna medida la docencia y el aprendizaje?
[ii]
Esta "violencia educativa sistémica" está siendo cada vez más estudiada, sobre todo desde políticas y prácticas que se ha comprobado promueven un clima de violencia y discriminación, tales como: las pedagogías autoritarias[iii]; el castigo corporal; los sesgos en el currículo[iv]; las categorizaciones a partir de “etiquetas”; los diagnósticos clínicos seguidos por “intervenciones” deficitarias;[v] ciertos métodos de evaluación desde “estándares”’ que no reconocen la diversidad[vi]; el alto grado de hacinamiento e impersonalismo presente en el aula; y la formación de rasgos de personalidad agresivos y antidemocráticos en contextos de inequidad e intolerancia.[vii]
Políticas y prácticas como las mencionadas son “letales”, ya que constituyen actos de violencia, estigmatización y exclusión.
[viii] Como en ellas se encuentra el germen de muchos de los actos vandálicos, motines, agresiones, balaceras y masacres que hoy presenciamos en las escuelas del mundo, ciertamente deben ser un punto prioritario en nuestra agenda compartida.
II. ¿Para qué educar para la convivencia pacífica escolar?
Las diversas concepciones de la educación para la paz y la noviolencia son tan viejas como la institución de la guerra.
[ix] Desafortunadamente, este amplio legado ha sido relegado y ocultado, ya que la historia siempre se ha escrito desde la perspectiva de los guerreros y poderosos.[x] Para frenar el espiral de violencias y contraviolencias y propiciar la convivencia pacífica, será necesario aprender de las huellas de este legado.
Será igualmente necesario, descifrar los innumerables vínculos entre los conceptos violencia, paz y conflicto, ya que a partir de estas nociones ha surgido una amplia gama de enfoques en la educación para la paz. Hoy presenciamos un crecimiento acelerado de programas de resolución de conflictos y prevención de la violencia, como los de universidades tan prestigiosas como Harvard, Cornell, Columbia y Princeton.
[xi] En otras instituciones, como la Universidad para la Paz en Costa Rica, han concentrado sus esfuerzos en la educación en derechos humanos, las relaciones internacionales, la educación ecológica, y más recientemente, en educar para una "cultura de paz".[xii]
En escuelas de todas partes del mundo, las iniciativas proliferan. Cabe destacar en Puerto Rico, la labor pionera de educación en derechos humanos y para la paz de unas tres décadas de entidades como Amnistía Internacional, UNICEF y el Proyecto Caribeño de Justicia y Paz; los esfuerzos desde 1996 de la Cátedra UNESCO de Educación para la Paz y otras iniciativas más recientes, como el proyecto investigativo-educativo del Centro para la Prevención de la Violencia en Jóvenes Hispanos y la labor de concienciación y capacitación del Sindicato Puertorriqueño de Trabajadores.
Con motivo de la designación del año 2000 como Año Internacional de la Cultura de Paz, un grupo de Premios Nóbel de la Paz esbozó una Agenda para una Cultura de Paz conocida como el Manifiesto 2000. Puntualizo a continuación sus principios centrales, porque sientan las pautas centrales para educar en la convivencia pacífica: (a) respetar la dignidad de todas las vidas, sin discriminación ni prejuicio; (b) rechazar la violencia en todas sus formas y manifestaciones, practicando la no violencia activa; (c) liberar la generosidad, a fin de terminar con la exclusión, la injusticia y la opresión; (d) escuchar para comprenderse - desde la diversidad - privilegiando el diálogo; (e) preservar el planeta, mediante un consumo responsable y un crecimiento sostenible; y, (f) reinventar la solidaridad humana en todas sus dimensiones, incluyendo la creación de nuevas formas de compartir los princi-pios de-mocráticos.
Cobijados bajo el movimiento-visión "Hacia una Cultura de Paz", la UNESCO ha destacado el enorme poder ético de la sociedad civil en la promoción de una paz que abarque las esferas de la educación, la cultura, la ciencia, la tecnología y la comunicación,
[xiii] y con claridad y precisión ha definido sus alcances…[xiv]
Edificar una cultura de paz significa modificar las actitudes, las creencias y los com­porta­mientos - desde las situaciones de la vida cotidiana hasta las negocia­ciones de alto nivel entre países - de modo que nuestra respuesta natural a los conflictos sea no violenta y que nuestras reacciones instintivas se orienten hacia la negociación y el ra­zonamiento, y no hacia la agresión.[xv]
Desde la Cátedra UNESCO de Educación para la Paz, proponemos los siguientes principios y pautas para propiciar una convivencia escolar menos violenta.
Abordar y confrontar nuestra trágica fascinación y adicción por la violencia. El culto a la intensidad expresiva de la fuerza ha dado margen para que idolatremos la cultura de la violencia en sus variadas formas y manifestaciones y a que se haya desenca­denado una espiral de violen­cias y contraviolencias sin precedente.
[xvi]
Construir culturas de paz desde una “paz integral” y “en positivo”. Nuestro accionar nos requiere, no sólo abordar una “paz negativa” caracterizada por ausencia de guerra y conflicto, si no construir una paz con justicia y equidad estructural,[xvii] de manera que podamos vivir la paz como meta dinámica y proceso creativo cotidiano.[xviii]
Educar para la “paz conflictual”. Como el conflicto es inherente a la paz, tenemos que asumir ambos, no como opuestos, si no complementarios. No podemos enmarcar los conflictos en un esquema polarizado de una batalla entre "enemigos", sino en una problemática a resolver mediante la mediación, el consenso y la reconciliación.[xix]
Trasformar toda entidad formativa en “fuerza de paz”. Nuestra tarea prioritaria es ser promotores de una cultura de paz construida sobre la base de un desarrollo humano sostenible e inspirada en la justicia, la equidad, la libertad, la democracia y el respeto pleno de los derechos humanos.[xx] Dicha tarea nos requiere convertir la universidad, la escuela y toda entidad formativa en espacio de diálogo sobre los problemas más insolubles de nuestro tiempo.[xxi]
Asumir nuevos paradigmas de investigación, educación y acción. Es necesario armonizar estas tres vertientes en una misma agenda: construir una cultura de reducida violencia y elevada justicia, desde una perspectiva ética que exige poner la palabra en la acción[xxii] y una transición hacia una investigación de pertinencia social y un currículo constructivista e interdisciplinario donde aprendamos a compartir, a convivir y a vivir.
Educar en valores éticos. En última instancia, será necesario asumir el aula como espacio deliberativo para la formación ética y propiciar la clarificación de valores, el juicio moral autónomo, la resolución de conflictos y una autoestima saludable en los aprendices. Lo que implica, que tendremos que desplazar la pedagogía autoritaria por una pedagogía de la pregunta, del cuestionamiento, del disenso y del consenso.
[xxiii]
Educar desde una visión de “equidad intergeneracional. La noción de "equidad intergeneracional" plantea la búsqueda de un nuevo tipo de justicia - la equidad entre gene-raciones entrantes y gene-raciones salientes. Nos exige ubicar la juventud, la niñez y las nuevas generaciones en un lugar prioritario en toda iniciativa social y nos compromete a explícitamente edificar, a partir de un nuevo modo de pensar y sentir, un mundo menos violento y más saludable para nuestros descendientes.
La noción ha sido propuesta por UNICEF como “la nueva ética para el nuevo milenio”, con la esperanza de que el llamado “progreso” de las naciones recupere su verdadero significado.
[xxiv] Esta "nueva ética", es cónsona con el Decenio Internacional de una Cultura de Paz y Noviolencia para la Niñez de la ONU y con el llamado del Consejo Mundial de Iglesias en este Decenio para Superar la Violencia (2001-2010). Les exhorto pues, a que hagamos nuestra esta nueva ética intergeneracional como punto clave en nuestros esfuerzos conjuntos para construir culturas escolares de convivencia pacífica, enmarcando nuestras iniciativas en la sabia advertencia que nos dejara el gran educador brasileño Pablo Freire:
La Educación para la Paz no debe ser una educación para volver a la gente más pacífica, sino para volverla capaz de examinar la estructura económica y social, en cuanto estructura violenta.
[xxv]
Por último, recuerden que el poder de las imágenes es innegable. Con intuición e imaginación, creamos a través de ellas nuestra percepción de la realidad y del ser humano mismo. De ellas se desprenden valores y actitudes que plasmamos en nuestros sistemas normativos y personales. Les invito pues, a imaginar a todas y todos nuestros estudiantes como “gente capaz de brillar en un futuro” y a brindarles las herramientas y el espacio necesarios para que alcancen su “brillo” único y especial.
III. ¿Cómo educar para la convivencia pacífica escolar?

Para esbozar algunas pautas en torno al reto de cómo educar para la convivencia pacífica escolar, es necesario asumir el Movimiento-Visión Hacia una Cultura de Paz como fundamento y el principio de “equidad intergeneracional” como responsabilidad. En este sentido es necesario partir del conocimiento y promoción de los derechos de la niñez y juventud, según se recogen en la Convención Internacional de los Derechos de la Niñez,
[xxvi] teniendo siempre presente que tienen derechos a la supervivencia, al desarrollo, a la protección, y con igual importancia derechos a la participación. Una escuela o comunidad educativa promotora de derechos, es una donde hay coherencia entre sus objetivos, sus contenidos, su organización y la práctica educativa.[xxvii] Como nos recuerda Nélida Céspedes: “Es indispensable asumir la educación como un derecho y los derechos humanos de la niñez [y la juventud] como práctica educativa.”[xxviii] Sólo así la comunidad educativa podrá ser a su vez gestora de la convivencia pacífica.
Al estudiar los trabajos teóricos y prácticos que nos acercan a la escuela que promueve el aprender a convivir en respeto a los derechos de todos y todas, extraemos unas pautas que sugerimos para el trabajo propuesto como meta – el de educar para la convivencia escolar pacífica. Éstas asumen una visión de la escuela como contexto para el desarrollo integral de la niñez y la juventud, entrelazándose unas con otras para potenciarlo. Proveen a su vez para superar la cultura de violencia aspirando aportar a una cultura de paz desde la escuela como entidad formativa. Veamos algunas de éstas, que no son de ninguna manera exhaustivas, si no punto de partida:
1. Clima de seguridad, respeto y confianza.
[xxix] En momentos que los entornos sociales – desde los más inmediatos como la familia, el vecindario o la ciudad, hasta los aparentemente más distantes como puede ser el conflicto bélico en Iraq – proveen para el desarrollo de nuestra niñez y juventud en la cultura de la violencia, y representan ambientes “socialmente tóxicos”,[xxx] se hace indispensable articular un espacio educativo seguro. Esto no quiere decir que debemos aislar y “sellar” las escuelas de sus múltiples entornos, encerrándolas y convirtiéndolas en escenarios de máxima vigilancia y control. Implica una visión de seguridad basada en la apertura, la prevención y la atención inmediata a los incidentes de violencia desde temprana edad. Se busca garantizar la seguridad física de sus integrantes, creando un espacio para la noviolencia donde es fundamental proveer para la seguridad afectiva construyendo un clima de respeto y confianza. Se parte del trato afectuoso y las expectativas positivas para potenciar la autoestima de los integrantes de la comunidad escolar. Es indispensable también atender las heridas físicas y emocionales de la violencia.
2. Relaciones de apoyo con las familias y la comunidad.
[xxxi] La escuela debe proveer una red de apoyo social al estudiante, en relación con su familia y la comunidad. Al brindar acceso a los miembros de la comunidad inmediata, la escuela puede servir para articular servicios que las familias necesitan para una mejor calidad de vida. La familia y la comunidad no deben percibirse como un problema, sino como una oportunidad para el crecimiento mutuo y la convivencia. Se requiere articular esfuerzos preventivos para atajar la violencia en y con los integrantes de las familias y comunidades de nuestros estudiantes. A su vez, éstos pueden asumir un papel activo en minimizar la violencia en la escuela. Según reconocemos los múltiples contextos de violencia, es importante conocer y aunar esfuerzos con la mayor cantidad de actores y entidades sociales – comunitarias o estatales – en la aspiración a la convivencia pacífica.
3. Educación emocional.
[xxxii] Las educadoras para la paz, Linda Lantieri y Janet Pati, nos sugieren que la definición de una persona educada debe incluir la “educación del corazón”.[xxxiii] Proponen que la educación debe promover la competencia social y emocional de los estudiantes al integrar “destrezas de vida” a su experiencia educativa. Es necesario educar para el reconocimiento, la expresión, el manejo y el auto-control de las emociones. En la educación emocional se enseña a comunicar sentimientos, experiencias y preocupaciones. Buscamos desarrollar la empatía por los sentimientos y situaciones de vida de los demás, a la vez que promovemos la solidaridad. Se utilizan los dibujos, las canciones, los cuentos y el teatro como recursos excelentes para el reconocimiento, expresión y comunicación de las emociones.
4. Prácticas para el crecimiento, la apertura y la tolerancia.
[xxxiv] La experiencia educativa tiene que partir de la realidad de los estudiantes y propiciar el aprendizaje activo y con sentido, en otras palabras “aprendizaje auténtico” para el conocimiento y la transformación. Es necesario privilegiar el aprendizaje cooperativo y colaborativo para aprender a vivir y trabajar con otros. Además propiciar la adquisición de herramientas para comprender los prejuicios, apreciar la diversidad y practicar la tolerancia. Es necesario superar la “cultura del miedo” que se nos comunica a diario, especialmente a través de la televisión, y suplantarla por una cultura de la pregunta, la indagación y el pensamiento crítico. En este sentido, la escuela “no puede ser una fortaleza, ni un santuario, si no un lugar para emancipación en contacto con la vida real.”[xxxv]
5. Resolución no violenta de conflictos.[xxxvi] Es necesario asumir la “pedagogía del conflicto”[xxxvii] en contraposición a la educación tradicional que persigue evitar o anularlo. En la perspectiva tradicional, cuando los conflictos surgen, no se tratan, ni solucionan, por otro lado se sancionan con castigos. Se entiende la disciplina como un fin. En la pedagogía del conflicto, éste se asume y se entiende como eje de la convivencia. Es base para la discusión y promoción de formas no violentas de abordarlo. La disciplina no es un fin, si no un medio para la convivencia. Es importante recalcar que la mediación y la resolución no violenta de conflictos debe ser medio para la convivencia entre todos los actores y sectores de la comunidad escolar.
6. Participación democrática.
[xxxviii] Una escuela promotora de derechos y convivencia pacífica tiene que ser una escuela participativa que fomente la ampliación progresiva de la autonomía de los estudiantes. Como nos señala el educador Miguel Massaguer:
“Si queremos de verdad una escuela participativa, donde el diálogo y la confianza mutua sean a la vez un valor y un procedimiento, si queremos que la convivencia, la disciplina y el conflicto no sean planteados como problemas, sino como ocasiones educativas únicas, las estructuras que presiden la vida escolar deben ser participativas y la escuela debe ser ‘nuestra’ de todos y todas.”
[xxxix]
En una escuela participativa, las normas de convivencia se acuerdan colectivamente. Se fomenta la expresión y verdadera participación de todos los integrantes de la comunidad escolar proveyendo actividades para su desarrollo y ejecución. Al abordar el tema de la participación de la niñez y la juventud, es importante considerar el trabajo de Roger Hart sobre este tema y que se resume en la llamada “escalera de la participación”.[xl] Ésta nos provee un marco para evaluar si las actividades que desarrollamos fomentan la verdadera participación de la niñez y la juventud al superar papeles decorativos o asignados, y promover sus decisiones informadas y sus iniciativas.
En la mañana de hoy tan sólo hemos tocado algunos principios y pautas que podrían guiarnos en la tarea de educar para la convivencia pacífica. La reflexión continua y sistemática es vital para la formulación de nuestras políticas y prácticas educativas. Al educar para la convivencia pacífica venimos llamados a continuar reflexionando, no sólo en torno a qué hacemos, si no sobre todo, acerca de por qué, para qué y cómo lo hacemos.
Para finalizar comparto unas palabras de Xesús Jares sobre la importancia de educar para la paz y la convivencia. Nos señala:
“Los educadores tenemos que hacer frente al reto de contribuir al tránsito de una cultura de violencia – en que la guerra sigue teniendo especial relevancia –, a una cultura de la paz. Es decir, recuperar la paz desde los primeros años para el conjunto de los ciudadanos; vivir la paz . . . como un proceso activo, dinámico y creativo que nos lleve a la construcción de una sociedad más justa, sin ningún tipo de exclusión, social, libre y democrática.”
[xli]


Tomado Desde:http://unescopaz.rrp.upr.edu/act/Conferencias/Convpacificaescolar.html